dublin....que recuerdos, estube alli viviendo un corto pero intenso tiempo y fue una ciudad que a pesar de la digamo,s no demasiado buena comida y no demasiados dias de sol merece la pena visitar.el encanto de sus iglesias, los jardines inmensos y preciosos, los castillos, el paisaje tan de otro tiempo y tan moderno y actual a la vez...
como curiosidad, me encantaba caminar x la calle y mirar las puertas de las casas, me parecia divertido mirar y ver todas las puertas iguales pero cada una de un color reflejando la personalidad de los que la habitaban, dando un toque personal.